Los últimos avances tecnológicos presentan un cristal autolimpiable, con el que, contrario al mantenimiento convencional, se podrían economizar costes económicos, riesgos laborales y un alto consumo de agua y detergentes.
La innovación desarrollada por científicos chinos de la Universidad de Zheijang se basa en la manipulación de las fuerzas eléctricas. Han fabricado un vidrio transparentemente cubierto con electrodos de óxido de indio-estaño (ITO), aislados por una película de PET y con una estructura que actúa como una pista de despegue para partículas de polvo. Cuando se aplica una señal eléctrica determinada, la superficie expulsa las partículas adheridas en menos de 10 segundos y con una eficiencia superior al 97%. Además, una vez limpio, el campo eléctrico ejerce un efecto protector al evitar que nuevas partículas se depositen durante su funcionamiento.
FORMA EN QUE FUNCIONA EL CRISTAL
El cristal autolimpiable tiene varias capas: una base de cuarzo, unos electrodos grabados con láser y una cubierta de plástico. Funciona usando electricidad para generar un campo que empuja y elimina la suciedad (orgánica e inorgánica), superando las fuerzas que la mantienen pegada a la superficie.