Durante la crisis petrolera de la década de 1970, los modelos keynesianos utilizados durante décadas para determinar cuándo y cómo aplicar medidas frente a las recesiones y otras fluctuaciones económicas dejaron de ofrecer resultados eficaces.
Ante esta situación, Hall y Woodford desarrollaron nuevas herramientas para comprender qué medidas podían resultar más efectivas.
En lugar de fundamentar sus modelos en las relaciones estadísticas entre variables macroeconómicas, como la inflación, la producción y el consumo, optaron por basarlos en principios microeconómicos, destacó el jurado.