El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, este jueves se encuentra en el Vaticano con la intención de, mediante acuerdos y conversaciones, aliviar las tensiones entre Washington y el Vaticano, a la vez que promueve los intereses del presidente Donald Trump.
El jefe de diplomacia al palacio apostólico, en la Santa Sede, semanas después de las duras críticas de Trump al jefe de los 1.400 millones de católicos del mundo por su postura antiguerra.
Rubio, quien como católico estadounidense intentó amansar las disputas antes de la audiencia privada, la que se ejecutará luego de una reunión con el secretario de Estado del Vaticano y número dos de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin.
«Vamos a escucharlo», dijo Parolin el miércoles a periodistas, tras aclarar que la cita se realiza por iniciativa de Washington.
Será «una conversación sincera», apuntó por su lado esta semana el embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch.