WASHINGTON. El Tribunal Supremo de Estados Unidos invalidó este martes el decreto del presidente Donald Trump para eliminar la ciudadanía por derecho de nacimiento, en un cambio de rumbo a una de las medidas emitidas en el primer día de su segundo mandato. Cinco magistrados consideraron que la orden del mandatario viola la Decimocuarta Enmienda de la Constitución, mientras que el sexto magistrado estimó que vulnera la ley federal y no así la Carta Magna, por lo que la corte falló por 6 votos contra 3.
La ciudadanía, tanto entonces como ahora, era el derecho a tener derechos: a participar libremente en nuestra comunidad política. Los redactores de la Decimocuarta Enmienda ampliaron esa promesa a ‘toda persona nacida libre en esta tierra’. «Hoy mantenemos esa promesa», defendió el alto tribunal en su fallo.
El Supremo estimó además que había «escasas pruebas» a favor de la reinterpretación que la Administración Trump hacía de la Decimocuarta Enmienda, que estipula que «todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción son ciudadanos de Estados Unidos».
La directiva impulsada por el presidente buscaba restringir la ciudadanía estadounidense por nacimiento para los hijos de madres que se encontraran en el país de manera irregular o con visas temporales, siempre que el padre no fuera ciudadano estadounidense ni residente legal permanente. De entrar en vigor, la medida podría afectar a cerca de 250,000 bebés nacidos cada año en Estados Unidos, de acuerdo con estimaciones del Instituto de Políticas Migratorias (MPI) y del Instituto de Investigación Demográfica de la Universidad de Pensilvania.
El máximo tribunal de justicia de Estados Unidos ha ratificado en varias ocasiones el derecho a la ciudadanía por nacimiento. El Congreso también aprobó, incluso antes de la ratificación de la Decimocuarta Enmienda en 1868, una ley federal que otorga este derecho a los nacidos en suelo estadounidense.